Absuelto

miércoles, 20 de enero de 2010

Cuando mi pluma escribe
tu nombre
no soy yo el que la dirige
ni son mis dedos crispados los
que impulsan el febril contacto
ni tampoco es esta angustia
poco elocuente y más nociva
ni es esta obsesión terrible
por grabar estas escasas memorias
que guardo de ti.

Cuando mi pluma se desplaza lentamente
sobre estas hojas escarlatas
y deja tras su paso
su tinta nocturna e indeleble
no soy yo el que escribe tu nombre
no soy yo
¿o es acaso que mi pluma obstinada
se acostumbró a ti?.